Se ha desvelado la imagen del nuevo proyecto arquitectónico de Lord Foster. Es un entramado de cristal que dará forma al próximo parlamento inglés y cuyo costo asciende a 300 millones de euros. Además de su innovador diseño, resulta curioso que sea una estructura con una fecha de caducidad tan próxima, pues será levantada de manera provisional, mientras se reconstruye el tradicional y eterno parlamento.
Tumbar paredes. Una manera sencilla de agrandar el espacio interior es, obviamente, quitar del medio alguna pared que no sea imprescindible en la construcción y, por ende, no afecte su estructura.
2. Reordenar los muebles. La ubicación de los muebles puede afectarnos y hacer que la atmósfera interior se sienta cargada, apretada, o liviana y espaciosa.
3. Mezclar paredes y techo. Esto se consigue unificando el color del techo con el de las paredes, lo cual hace que se difuminen sus límites.
En este salón las paredes y el techo tienen el mismo color.
4. Extender el interior al exterior. Con esta idea se consigue que el interior crezca a través de los jardines exteriores. Se consigue no estableciendo barreras entre ambos espacios.
Esta terraza continúa en el patio y la agranda.
5. Usar un solo color. Al utilizar un solo color, se borran los límites de los espacios y estos crecen, se abren, se extienden.
En este espacio las paredes y el techo conservan el color del concreto natural.
Artículo completo en: Livingetc. Título original: 6 EASY WAYS TO ADD SPACE TO YOUR HOME WITHOUT EXTENDING. Escrito por Ruth Doherty
En inglés le llaman “The ghost house”, por ser una entidad prácticamente etérea. Esta casa, denominada con ese nombre enigmático de “casa fantasma”, es un diseño de la firma BPN Architects, de Londres. La propiedad es poco visible desde el exterior, porque es como un iceberg, lo que vemos en la superficie es solo una pequeña muestra de todo lo que contiene en el interior y bajo tierra. Está construida en concreto, metal y cristal.
El mundo está cambiando y la arquitectura con él. El diseño se ha ido adaptando a las nuevas necesidades surgidas a raíz del impacto causado por la pandemia del COVID 19. No sabemos aún a dónde nos conducirán los eventos por venir, pero sí sabemos que hay asuntos que nos han marcado y será así, probablemente, por mucho tiempo. Una de estas marcas es la imposición del distanciamiento social, lo cual ha afectado la convivencia humana y ha obligado a los arquitectos y diseñadores a modificar sus creaciones. Los propietarios de restaurantes son parte de ese grupo humano que ha sido más afectado por las medidas sanitarias. Para ello, para poder subsistir, muchos han sacado sus servicios del interior de sus locales para ofrecerlos en los márgenes, en las aceras y en los estacionamientos, procurando alejar a las personas lo más posible unas de otras y así poder continuar funcionando. La sabiduría popular no se equivoca en este sentido: aquel que no se adapta, desaparece. En el estado de Nueva York ya se están viendo los cambios y los restaurantes están tomando los espacios abiertos del exterior para seguir luchando, sobreviviendo. Veamos a dónde no lleva la arquitectura en su intento por adaptarse a las nuevas imposiciones de nuestros gobiernos.
El nuevo Museum Würth, al sur de Alemania, construido justamente este año (el del COVID-19, caracterizado por cualquier cosa menos por la innovación, la arquitectura y el arte, gracias a los medios masivos de comunicación), es una coma, un paréntesis de descanso. En él, se alberga la prestigiosa colección de arte de los Würth, además de abrirse espacio para una sala de conciertos y otra para charlas y conferencias.
El sketch, el garabato sin reglas, el trazo que no limita el papel: todo eso es amigo de las grandes ideas. No abandonemos el papel ni su blancura, que lo bueno surge de la irregularidad de nuestras manos cuando sostienen el lápiz, cuando son el puente de los átomos que chocan en nuestro interior.