
El mundo está cambiando y la arquitectura con él. El diseño se ha ido adaptando a las nuevas necesidades surgidas a raíz del impacto causado por la pandemia del COVID 19. No sabemos aún a dónde nos conducirán los eventos por venir, pero sí sabemos que hay asuntos que nos han marcado y será así, probablemente, por mucho tiempo. Una de estas marcas es la imposición del distanciamiento social, lo cual ha afectado la convivencia humana y ha obligado a los arquitectos y diseñadores a modificar sus creaciones. Los propietarios de restaurantes son parte de ese grupo humano que ha sido más afectado por las medidas sanitarias. Para ello, para poder subsistir, muchos han sacado sus servicios del interior de sus locales para ofrecerlos en los márgenes, en las aceras y en los estacionamientos, procurando alejar a las personas lo más posible unas de otras y así poder continuar funcionando. La sabiduría popular no se equivoca en este sentido: aquel que no se adapta, desaparece. En el estado de Nueva York ya se están viendo los cambios y los restaurantes están tomando los espacios abiertos del exterior para seguir luchando, sobreviviendo. Veamos a dónde no lleva la arquitectura en su intento por adaptarse a las nuevas imposiciones de nuestros gobiernos.

